¿Eres una hoja que lleva el viento o has logrado tomar el timón del barco?

Hablando de mi experiencia personal, hace más de 10 años, después de muchos movimientos y vaivenes donde el caos era la constante, decidí tomar el timón del barco, de manera literal, “tomé las riendas de mi vida en la mano”.

Recuerdo que fue una decisión consciente, me hice la promesa de no volver a culpar a nadie por lo bueno o lo malo que me sucediera. Me prometí asir las decisiones necesarias para tener una existencia más próspera.

En aquellos días, mi situación era desafortunada: tenía casi 30 años y aún no tenía bien definida mi profesión, había tenido diversos negocios y trabajos, pero no tenía claro el rumbo, tampoco tenía asegurada una fuente de ingresos y mi realidad económica era bastante deplorable.

En lo personal, me había descuidado en más de un aspecto y para colmo mi segundo matrimonio distaba mucho de lo que había soñado. Mi hijo en aquel entonces tenía menos de un año y no tenía la menor idea de cómo iba a sacarlo adelante.

En medio de aquel desorden, mi alma parecía hablarme, muy dentro de mi ser una chispa me orillaba a buscar adentro. Determinada, con absoluta fe y confiando en mis capacidades, emprendí un viaje interno e inicie un cambio radical en mi vida.

Empecé por clarificar qué quería lograr en la vida. Debía encontrar la respuesta. ¿Qué hacía yo en este mundo?, y ¿cuál era la misión de mi existencia? Después de mucho preguntar, de días y noches de reflexión en silencio, pude escribir ideas  detalladas que reflejaban el anhelo de mi alma.

Repasé mis dones y talentos, entendiendo que ellos son el regalo divino para cumplir mi razón de ser en este Universo. Detallé mis gustos y pasiones, sabiendo que al hacer lo que amas la energía fluye fácilmente.

Con estas listas en mano hice constantes introspecciones, hasta que logré descubrir y poner en palabras aquello que hacía que mi alma y corazón latiera. Escribí con puño y letra la misión de mi vida: Ayudar a la gente a mejorar su calidad de vida.

Ahora todo era más claro, entendí que la suma de mis pasiones y talentos puestos al servicio de la gente se convertirían en una energía potente y creadora. Me sentí por primera vez en mucho tiempo con rumbo y dirección.

Entonces con absoluta fe empecé a pedir al Universo que me acercara a personas y experiencias que le permitieran a mi alma satisfacer sus deseos. Desde luego, no le dejé todo el trabajo al Universo, también busqué activamente oportunidades afines a mis sueños. Se cerraron algunas puertas, tuve momentos de duda e incertidumbre, pero repentinamente y por arte de magia empezaron a aparecer ventanas de infinitas posibilidades.

Con mi misión en mente, tracé metas en las diversas áreas de mi vida: alimentación, ejercicio, profesión, economía, relaciones, espiritualidad. Las vislumbré a largo plazo y las aterricé con puntualidad y absoluta claridad en corto plazo. Empecé a actuar de manera congruente a mi objetivo principal y me discipliné a cada una de mis metas.

Los resultados empezaron a darse, mis vivencias se hicieron cada vez más favorables. Me convertí en una mujer distinta, plena y feliz, llena de energía y salud, rodeada de gente linda e interesante. Al día de hoy hago lo que amo y valido mi misión diariamente. Estoy cumpliendo muchos de mis sueños y mantengo una alta expectación por mi futuro.

Estoy convencida que depende sólo de mí vivir una vida de ensueño. Transformar mi realidad fue posible con un simple cambio de enfoque. He constatado que es altamente poderoso reconocer y entender nuestros sueños, trazar metas y hacer planes para cumplirlas.

La vida es única y debemos abrazarla con alegría y entusiasmo, vivir al límite, soñar en grande, desafiarnos, ir más allá, actuar con fe. Somos Seres de Luz con alto poder creativo, sólo basta reconocer nuestra propia naturaleza, escuchar nuestra llama divina y ser fieles a nuestro llamado.

Y tú, ¿ya has reconocido el anhelo de tu alma?

 

“No importa lo que logres, tu éxito será vacío si no satisfaces el anhelo de tu alma de traer tu consciencia superior a tu vida cotidiana” –Yogi Bahan

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