El reloj nos tiraniza, la agenda marca nuestro correr diario y el día a día nos va absorbiendo.

La familia, el trabajo, las amistades, los compromisos… Hacemos malabares constantemente por tratar de abarcar, disfrutar y cumplir con todo y con todos.

Las que somos madres, educamos esperando dejar huella en nuestros hijos pero pocas veces nos detenemos a pensar o somos conscientes del alcance que nuestras vidas pueden tener en los demás.

Les aseguro que la mayoría de nosotros no nos damos cuenta o no nos enteramos…y sin embargo, es una realidad… Nuestras vidas, nuestras acciones diarias, nuestras decisiones tocan las vidas de otros y las influyen.

Y aclaro, no estoy hablando simplemente del tema de causa-efecto natural, no hablo de la “consecuencia directa de nuestros actos”  sino que me refiero al efecto indirecto – y muchas veces, desconocido –  de nuestro diario caminar y de cómo sin enterarnos estamos siendo observadas e incluso admiradas por alguien más.

Cuando estamos del otro lado, cuando encontramos a alguien a quien admiramos, seguimos, o de quien recibimos influencia, la verdad es que tampoco hacemos mucho “acknowledge“. Así es nuestra naturaleza. No estamos acostumbrados a decirlo, nos da miedo ser juzgados, o simplemente lo hacemos porque no estamos conscientes. Pero estoy segura de que si en este momento, te tomaras dos minutos y lo piensas, llegarías a la conclusión de que hay gente que te inspira a ser mejor. Gente normal en tu vida diaria que siendo muy cercanos, sólo conocidos o completos extraños, han dejado alguna huella positiva en ti.

  • La mamá del colegio que trabaja, tiene 4 hijos y logra hacer ejercicio a diario.
  • La compañera de oficina que rescata animales de la calle en su tiempo libre.
  • La vecina que apoya a la chica de servicio de su casa para que estudie los sábados.
  • La comadre que se da tiempo para hacer voluntariado social sin descuidar su casa.
  • La mamá del salón que a sus 40 años por fin se decidió a aprender a tocar guitarra o se metió a estudiar una segunda carrera.
  • La ex compañera de la prepa que es ahora una destacada ejecutiva en una importante empresa.
  • La mujer del súper que lleva sólo cosas saludables en su carrito.

Gente que nos recuerda que las cosas son posibles, que nos sirven de proyección y espejo para demostrarnos qué tal cosa es factible. Personas que, gota a gota, nos ayudan a mantener lleno nuestro vaso de esperanza, fe y certeza.

Nunca sabemos a quién estamos inspirando con nuestra vida… Casi nunca expresamos cuando alguien nos está inspirando… Y sin embargo, de uno y otro lado sucede todo el tiempo. Es real. Nuestras vidas tocan vidas y nuestras vidas son tocadas por otras.

Lo quieras o no, lo busques o no, lo sepas o no.

Es un hecho.

Te invito a que identifiques a las personas que te inspiran diariamente y a compartirles una palabra de aliento. No tiene que ser algo muy elaborado, probablemente te sientas incómoda o vulnerable al expresarlo o “saques de onda” a quien se lo digas… Pero ¡inténtalo de todas formas! Un comentario sincero y breve puede bastar para alegrarle el día a esa persona y motivarla a seguir adelante.

Y por supuesto, tu también regálate el regocijo humilde de hacer consciente el hecho de que – con seguridad – tu vida está inspirando a alguien más. Siéntete orgullosa de ti misma. Te aseguro que alguien te está viendo y está aprendiendo de tus acciones. Alguien te admira.

Haz que valga la pena.

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