¡Hola de nuevo!

Como una continuación del artículo anterior —donde platicábamos sobre la importancia de la autoridad de los papás en las decisiones sobre lo que comen nuestros hijos y cómo educarlos para comer sanamente— ahora veremos aquellos hábitos familiares que podemos adoptar para ir llevando una alimentación y estilo de vida más saludables:

 

  • Tener bien marcados los 5 tiempos de comidas al día: desayuno, snack, comida, snack, cena.
  • El tener siempre a la mano frutas y verduras para comer como snack es básico, recuerda que es importante incluir como mínimo una fruta todos los días.
  • El agua natural es básica para hidratarnos, tenemos que considerar el agua natural como nuestra primera opción, y nuestras segundas opciones que sean aguas de frutas como limonada, jamaica o naranjada endulzadas con stevia o azúcar de frutas.
  • Que nuestros hijos lleven agua natural a la escuela como opción para hidratarse.
  • Cuando endulcemos alguna agua fresca o alimento, hacerlo con stevia natural, azúcar de frutas o azúcar mascabada (en poca cantidad). Es importante evitar lo más que se pueda el azúcar refinada.
  • Evitar las harinas refinadas y procesadas e incluir los alimentos en su grano natural.
  • Buscar que los alimentos sean hechos en casa con ingredientes naturales como: avena, quinoa, trigo integral o amaranto, entre otros.
  • Hacer smoothies como snacks, a base de yogurth natural y que incluyan frutas.
  • Que las verduras siempre estén presentes en el tiempo de comida, pueden ser hervidas como brócoli o coliflor, o hechas puré o sopa.
  • En el tiempo de comida debemos incluir un alimento de proteína, uno de carbohidrato y uno de verduras, donde la proteína debe de ser tan grande como la palma de la mano de quien consuma ese platillo.
  • Los tiempos que transcurran entre un tiempo de comida y otro —incluidos los snacks— son de dos a tres horas, no más.
  • Hacer al menos un tiempo de comida principal sentados y en familia.
  • Tener nuestro tiempo destinado a realizar nuestro desayuno, comida y cena, que sea sentados y en un ambiente tranquilo y sin prisas.
  • ¡Siempre desayunar! Es nuestro primer combustible del día, es nuestro arranque, y es importantísimo que sea hecho de una manera completa.
  • Cada tiempo de comida —desayuno, comida y cena— deben de incluir los diferentes grupos de alimentos, o tratar de incluirlos, como granos y cereales, lácteos, proteína, leguminosas, frutas y verduras, y grasas.
  • No usar endulzantes artificiales con los niños.
  • Vigilar el consumo de dulces de nuestros hijos por día. Es importante limitar el consumo a una o dos piezas por día como máximo y que ellos aprendan a respetar ese límite.
  • Con tantas piñatas que nuestros hijos tienen actualmente, vigilar el consumo de comida alta en azúcar o grasas que ellos consumen por día o por semana.
  • Buscar ofrecerles a nuestros hijos opciones naturales o frescas en eventos.
  • No catalogar a los alimentos como buenos o malos, o prohibidos y no prohibidos. Es importante que nuestros hijos conozcan los alimentos y que aprendan a consumirlos con sus límites y con su moderación.
  • Vigilar el equilibrio entre la actividad que realizan tú y tu familia y la cantidad y tipo de comida que se ingiere.

 

El seguir estos hábitos hace que nuestro día a día se convierta en una rutina saludable.

Te invito a que los implementes en tu familia y sigan poco a poco un estilo de vida familiar más sano.

 

¡Hasta la próxima!

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